Por Óscar Verdín Camacho
Gilberto Martínez López, quien fuera secretario de Finanzas durante el gobierno de Rigoberto Ochoa Zaragoza, ha sido absuelto de los cargos de enriquecimiento ilícito.
Esta semana se conoció la sentencia absolutoria del Juzgado Segundo Penal de Tepic a favor de Martínez López, por lo que la Procuraduría General de Justicia (PGJ) tiene un plazo de cinco días hábiles para inconformarse y solicitar que el expediente sea remitido a la segunda instancia, es decir, la Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia (TSJ).
En junio del año 2000, el gobierno de Antonio Echevarría llevó a prisión a Martínez López, acusándolo de enriquecimiento por al menos 17 millones de pesos.
Por ese asunto fue abierto el número de expediente 224/2000. A Martínez le fueron asegurados numerosos bienes, como casas, lotes y numerosos terrenos principalmente en el municipio de Compostela, donde tiene el rancho Maralta, cerca de Las Varas.
En diciembre del 2000, el ex alto funcionario estatal abandonó la prisión bajo fianza, después de que un Tribunal Colegiado le concedió un amparo para el efecto de que los bienes asegurados fueran tomados como garantía por el presunto dinero desviado ilícitamente, situación que no aceptaba el juzgado de origen.
De acuerdo con datos recogidos, el Juzgado Penal habría determinado, entre las bases para absolver al acusado, fallas en los peritajes referentes al valor que tenían sus propiedades en el 2000 pero las cuales habían sido adquiridas años atrás, incluso antes de que fuera secretario de Finanzas.
Tampoco se le dio validez a peritajes del Instituto de Ciencias Forenses de Jalisco por no haberse acreditado el por qué de su participación.
En el año 2000, el entonces secretario de la Contraloría estatal, Salvador –El Chato- Muñoz Hernández –ahora presidente municipal electo de Ixtlán del Río- interpuso la denuncia penal contra Gilberto Martínez.
Se insistió en la acusación que en 1999, al concluir su encargo, Martínez López tenía recursos económicos muy por encima de lo que había percibido como funcionario público en los seis años.
El fallo del Juzgado Segundo fue notificado anteayer a la Procuraduría General de Justicia (PGJ) y deberá decidir si se inconforma con la sentencia para remitirlo a la segunda instancia, situación que generalmente sucede, a menos que haya indicaciones de alto nivel.
Si no hay apelación, el juicio concluiría en definitiva.
PRIÍSTA HASTA LOS HUESOS
La absolución de Gilberto Martínez no escapa al momento político que se vive en el estado, donde el PRI mantiene el Poder Ejecutivo y el control en el Congreso del Estado.
Durante todo el sexenio de Antonio Echevarría, fue obvia la estrategia de la defensa de Martínez para alargar el juicio y evitar una sentencia condenatoria. Con el arribo de Ney González al poder, cobró fuerza la versión de que antes de que concluyera su mandato habría una resolución a su favor. Y así fue, coincidencia o no.
Por ello cabe recordar aquel junio del 2000 cuando en la reja de prácticas judiciales, al preguntársele sus datos generales para anotarlos en el expediente, Gilberto Martínez señaló contar con 53 años de edad y ser nativo de Bellavista, municipio de Tepic.
Al interrogarlo sobre la religión que profesa, respondió: priísta de hueso colorado.
Así lo dijo y así quedó escrito.