(Primera de tres partes)
Por: Juan Fregoso
Acaponeta, Nayarit.-Después de varias semanas tratando de concertar una entrevista con el presidente municipal Saulo Alfonso Lora Aguilar, con el fin de conocer un poco más el lado humano de ese hombre que nunca soñó con ser presidente, según sus propias palabras, pero que, sin embargo, logró por primera vez la alternancia política, en un municipio que se ha caracterizado por ser un bastión priísta, por fin el 23 de julio me recibió en su residencia ubicada por la calle Hidalgo, en el centro de la ciudad.
El alcalde, que en breve dejará de serlo, me recibió amablemente. Enfundado en un pantalón jean color azul, camisa del mismo color y zapatos negros; lo noté ligeramente más delgado que cuando accedió al poder aquel 17 de septiembre de 2008. El doctor me invitó a pasar a su consultorio donde se realizaría la entrevista.
En el pequeño espacio de forma triangular, según me pareció, resaltaba un cuadro pictórico con la imagen de Cristo, guiando la mano de un médico que se dispone a efectuar una cirugía; en el piso había otro cuadro también con la efigie de Jesús, con una dedicatoria para el presidente, pude apreciar también una pequeña pila de libros en su escritorio de madera fina, en su mayoría de medicina, sus herramientas de trabajo, pensé.
Saulo Alfonso Lora Aguilar nació el 30 de julio de 1967. Sus padres son Ernesto Lora Martínez y María Aguilar Fonseca, de quienes se expresa con entusiasmo, orgulloso de llevar el apellido Lora, apelativo de origen francés, nos comenta. Con la sencillez que lo distingue, el munícipe nos abre las puertas de su corazón, sin ningún asomo de presunción, nos habla de sus orígenes: Nací afortunadamente en el seno de una familia con un padre, para nosotros, de abolengo, estamos muy orgullosos de llevar el apellido Lora, porque así se nos inculcó, como así se lo inculcó mi abuelo Miguel Lora a mi padre; mi abuelo era comerciante, vivían bien—según me contaron mis padres,—y ahí como que uno siente aires de alcurnia, dice con una sonrisa que se dibuja en sus labios.
Para Saulo, el apellido tiene una gran trascendencia, pues explica que esto es bueno, claro sin llevarlo más allá de la realidad, es bueno porque eso te dá el sentido de que tienes que cuidar tu nombre, que tienes que respetar esa herencia de tu apellido y cuidar la honorabilidad de éste. Y esto yo también se los inculcó a mis hijos, porque eso les permitirá permanecer en el camino correcto, que sepan que tienen antecedentes que cuidar, porque yo el nombre de mi padre lo cuido.
Es evidente que el presidente siente una gran devoción hacia sus padres, lo denotan sus palabras cada vez que se refiere a ellos. Dice que la humildad la heredó de su madre, doña María Aguilar Fonseca, porque ella misma se lo ha dicho: Hijo, le ha comentado, tú tienes la gracia de caerles bien a los ricos y a los pobres, ¿sabes por qué?, porque el lado rico viene de tu padre y el lado humilde de mí, se conjugaron en tí los dos aspectos, estás mezclado, por eso tienes ‘aires’ para llevarte bien con cualquier rico y hasta con el más humilde de la sociedad. Esa es la visión de mi madre.
Mueve las manos como para enfatizar lo que dice; Yo veo que, en efecto, soy resultado de una madre humilde, trabajadora, de buenos sentimientos que me inculcó desde la infancia, al referirse a ésta expresa que fue una infancia muy alegre, humilde, pero muy contento con mi niñez; me encantaba jugar al trompo y a los canicas, y lamenta que estos juegos ya poco se practiquen, porque los niños de ahora se la pasan pegados a los videojuegos, a las computadoras.
También recuerda su etapa de adolescente, relata que fue un muchacho normal como todos; no fui parrandero, de hecho desde los quince años me fui a Guadalajara, Jalisco, a estudiar medicina. Mi juventud se concretó siempre al estudio y al trabajo, por eso no me quedaba tiempo para otras cosas. Evoca los valores que le infundieron sus maestros, sobre todo le enseñaron algo muy importante que nunca ha olvidado; nos decían a todos los estudiantes que nuestros estudios los pagaba el pueblo, por eso crecí con la idea de servir a la gente.