José María Castañeda .-
La falta de lluvias comienza a generar preocupación y desaliento entre los campesinos de la región, quienes ven acercarse la temporada de siembra mientras las tierras de cultivo permanecen prácticamente secas.
Ejidos como Pozo de Ibarra, así como algunas zonas de Valle Morelos y El Limón, enfrentan una situación particularmente complicada debido a que cuentan con tierras delgadas, donde tradicionalmente las siembras comienzan a mediados de octubre para aprovechar la poca humedad que dejan las lluvias del temporal.
Sin embargo, este año las condiciones no han sido favorables, pese a los pronósticos que anticipaban lluvias intensas e incluso la posible presencia del fenómeno de El Niño durante la temporada.
La situación comienza a provocar desaliento principalmente entre los productores de frijol, debido a que este cultivo, en gran medida, debe ser financiado con recursos propios de los campesinos.
El panorama es diferente para quienes producen maíz o tabaco, ya que algunos cuentan con financiamiento de empresas con las que previamente establecen contratos para la compra de sus cosechas.
Ante este escenario, los productores permanecen atentos al cielo y esperan que las lluvias lleguen pronto, pues la falta de humedad mantiene en incertidumbre el próximo ciclo agrícola.
La situación en el campo no pinta nada bien y, conforme se acerca la temporada de siembra, aumenta la preocupación entre los campesinos, quienes dependen de las lluvias para sacar adelante sus cultivos y el sustento de sus familias.