*Con ello se podrá distribuir con justicia los beneficios de ingresos al gobierno federal, pero también se podrá apoyar a los estados y municipios en su economía
Por Juan Carlos Ceballos
Si realmente queremos que nuestro país avance y se desarrolle en los hechos es urgente y necesario impulsar el mercado interno fortaleciendo la generación de empleos en pequeñas y medianas empresas, para una distribución más equitativa de los beneficios de la economía. Eso implica un nuevo pacto fiscal que permita financiar el gasto social y la inversión pública productiva. Se requiere también de mejores condiciones para el acceso al crédito a las empresas y de incentivos que propicien el desarrollo regional integral.
Así lo dio a conocer la directora en la entidad, de la Fundación Equidad y Progreso (EQUIPO), Georgina Greenham, añadiendo que el bienestar social solo puede ser resultado de políticas que generen empleos suficientes, estables y cada vez más calificados, que eleven el nivel de ingreso de las familias y les permita acceder a mayores niveles de consumo.
Se requiere un nuevo modelo fiscal que cumpla no solo funciones tributarias sino distributivas y de inducción al desarrollo. Se trata de una orientación progresiva y general, sin regímenes especiales. Asimismo, establecer mecanismos de regulación a los flujos financieros para evitar volatilidad y minimizar el lavado de dinero.
Por otro lado, se debe buscar un programa nacional de infraestructura que permita triplicar el recurso para el gasto público atendiendo los problemas urgentes y resolviendo la logística para estimular el desarrollo entre las distintas regiones y elevar la capacidad productiva en zonas menos favorecidas. Muy importante será poner a la innovación y el desarrollo tecnológico en el centro del proyecto económico.
Más adelante, comentó que se requiere de un liderazgo nacional que comprenda la importancia estratégica de un sector productivo emprendedor que genere empleos de calidad y contribuya a la construcción del bienestar social en el país.
Un gobernante creativo, dijo, que haya reaccionado con inteligencia frente a los obstáculos al crecimiento. Que haya invertido en obra pública más que en cualquier otra ciudad de Latinoamérica, garantizando condiciones para la inversión privada y, en cierto modo, reinventando las instituciones públicas para el desarrollo económico.
Ejemplificó que el Instituto de Verificación Administrativa o el Consejo Económico y Social demuestran cómo es posible la vinculación con la sociedad para el fomento al empleo y mejora administrativa para el crecimiento. En contraste con la situación nacional, en estados o en el D.F., se vive un clima de tranquilidad que garantiza estabilidad y estimula la inversión, por lo que la Fundación ha convocado a empresarios de todo el país a instalarse e invertir para el largo plazo.
Georgina Greenham agregó que hoy la Ciudad de México recibe el 76 por ciento de la inversión extranjera del país, en 2 años más de 35 mil millones de pesos en inversión privada se han realizado a través de la Oficina de Apertura Rápida de Negocios y aunque no ha podido escapar de la crisis, se han generado más de 200 mil puestos de trabajo y otras tantas personas han recibido un seguro de desempleo.