Por Óscar Verdín Camacho.- José de Jesús Pérez López, dirigente de la Cámara Nacional de Comercio (CANACO), ha conocido relatos dramáticos de comerciantes que han sufrido secuestros, extorsiones, levantones, robos a mano armada

La situación está bien cabrón, ya no vive uno igual; hay miedo, es como un cáncer hijo de la chingada que se arraiga bien.

El impacto que han tenido los comerciantes, explica, es tal que muchos de ellos ya no van a sus negocios, por miedo a que grupos armados se los lleven de ahí, como ya ha sucedido, y dejan al frente a sus empleados.

El dirigente de los comerciantes establecidos calcula que a raíz de que inició con fuerza la ola de criminalidad en el estado, a principios del 2010, hasta la fecha han cerrado unos 13 mil negocios en el estado.

Calcúlale que teníamos alrededor de 130 mil comercios establecidos, y ha cerrado como el 10 por ciento.

Pérez López observa que el fenómeno del secuestro o la extorsión no lo están padeciendo únicamente la gente adinerada, sino que ha golpeado a personas que viven medianamente bien: comerciantes, ejidatarios, ganaderos. Y no se diga el robo a mano armada con violencia que ocurre en cualquier calle.

Explica que en varias ocasiones ha escuchado de viva voz el dolor de comerciantes que han sido objeto de graves delitos.

Me lo dicen en lo confidencial y yo soy el enlace con las instituciones. Estamos en una posición delicada, el hilo a punto de reventarse, preocupados pero buscando condiciones de mejoría para los agremiados de la CANACO, llevándoles capacitación o apoyándoles para que obtengan financiamiento.

Es un reto para nosotros, tenemos que sacar la casta, trabajar en equipo con las autoridades, con el nuevo gobierno, en el cual dice tener confianza para que el nivel de violencia disminuya.

Hace unos meses, José de Jesús Pérez López encabezó una marcha de protesta por la inseguridad, motivada por locatarios del mercado de Abastos. Durante la protesta gritó un ¡estamos hasta la madre!. Cuestionado ayer, aunque animado por el arribo del nuevo gobierno, observa un panorama difícil: esto no se compuso, y peor aún, dice que la ciudadanía ha terminado por acostumbrarse a los hechos de violencia.