Por: Lic. Javier Durán

Por supuesto que me refiero a la aprobación de la reforma energética por parte de nuestros diputados locales y las manifestaciones en contra por parte de algunos seguidores de la izquierda mexicana, esos partidos políticos que se oponen a todo y no aportan nada.

Claro que los cambios duelen, a nadie le gusta salir de su zona de confort y aventurarse a lo desconocido, muy a pesar de que la zona de confort sea en medio de la mediocridad y la ignominia.
La sociedad ha sido manipulada por las mentiras que dicen los partidos políticos de oposición al gobierno de Enrique Peña Nieto. Se repite la historia en el sentido de que el que miente, termina por engañarse a sí mismo.

En el libro A Treasury of Jewish Folklore (Antología del folklore judío), se cuenta la historia de Reb Feivel, que vivía en la ciudad de Ternopil.
Para no ser molestados por los niños que jugaban cerca de su casa, decidió decir la siguiente mentira: Niños, corran a la sinagoga: Vayan a ver que allí hay un monstruo marino, y ¡vaya monstruo! Es un ser de cinco pies, tres ojos y una barba como la del chivo, pero verde.

Se fue a seguir estudiando, cuando de repente escuchó ruido de muchos pasos, se asomó por su ventana y vio a varios judíos que pasaban corriendo. -¿A dónde van tan de prisa?-, les preguntó. – A la sinagoga, contestaron los judíos- ¿No se enteró? Allí hay un monstruo marino, un ser con cinco piernas, tres ojos y una barba como la de un chivo, pero en verde.
Feivel se rió con ganas pensando en la broma que había hecho.

Un rato más, escuchó un gran bullicio en la calle. ¿Y que vio al asomarse por la ventana? Una multitud corría hacia la sinagoga. ¿Qué sucede les gritó? –Vaya pregunta, ¿no se enteró?- le respondieron. Delante de la sinagoga hay un monstruo marino. Es un ser de cinco pies, tres ojos y una barba como de chivo, pero verde.
Cuando la multitud ya se alejaba, Reb Feivel se percató de que entre ellos se encontraba el rabino.

-¡Santo Dios!- Exclamó-. Si el rabino en persona se ha unido a toda esa gente, algo sucede de verdad. Donde hay humo, hay fuego.

Sin pensarlos dos veces, Reb Feivel tomó su sombrero y corrió tras la multitud.

-¿Quién sabe? – murmuró para sus adentros mientras corría sin aliento, rumbo a la sinagoga.
Nunca mientas, pues puedes terminar por engañarte a ti mismo. La mentira es muy poderosa. ¡Ten cuidado! Sus consecuencias son desastrosas.

¿Por qué los que se oponen afirman que la reforma no nos conviene sin siquiera haberla estudiado?
¿Por qué le mienten al pueblo de México diciendo que esto nos llevará a un desastre dantesco?
Yo si quiero que México deje de ser el país mediocre que es y si para eso hay que hacer grandes cambios, como la reforma energética, adelante.

Los mexicanos, quizá por la religión que profesa la inmensa mayoría (católica), somos muy dogmáticos, creemos que las cosas deben continuar como están hasta ahora y nunca deben cambiar. Por eso, todo lo que huela a cambio es mal visto y despierta un sentimiento de indignación todo lo desconocido.

Sin embargo, me quedo con la frase muy repetida por nuestros abuelos que dice: El que no se arriesga, no cruza el río, por eso, muchas felicidades a nuestros diputados locales por haber aprobado esta reforma, principalmente al presidente del Congreso, diputado Armando García Jiménez.

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